
El río Puyo está gravemente contaminado con aguas residuales y exceso de coliformes fecales. Este se extiende por el cantón Pastaza, 15 kilómetros desde la parroquia Fátima hasta la comunidad Unión Base en Puyo. Recorre 44 kilómetros hasta su desembocadura en el río Pastaza, por lo que la contaminación alcanza esas aguas, así como al río Amazonas.
El crecimiento acelerado y desorganizado de la ciudad no ha sido acompañado de una infraestructura adecuada para el tratamiento de aguas servidas, es decir, los desechos de los hogares van directamente al río, a través de un sistema de alcantarillado improvisado o pozos sépticos mal construidos. En el 2018 se iniciaron los trabajos del Plan Maestro de Alcantarillado, sin embargo, esta obra está en abandono, al momento se ha gastado 15 millones de dólares de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo de 22, que los habitantes siguen pagando con sus impuestos.
Según estudios de la Universidad Estatal Amazónica (2025) se ha detectado la presencia de metales como plomo y arsénico, esto debido al uso de agroquímicos y pesticidas en zonas donde hay agricultura. Además de la presencia de micro plásticos, lo que afecta la fauna que es parte de la cadena alimenticia de las comunidades locales.
Las actividades contaminantes ocurren en los sectores poblados como el Barrio Obrero, al menos diez comunidades de San Jacinto, la parroquia Fátima y otros. Esto afecta alrededor de tres mil personas en las zonas rurales (UEA, 2019) y unas 10 mil en el casco urbano. Pero la afectación en realidad es para los más de 60 mil habitantes que tiene el cantón (área de influencia de la subcuenca del río.

La contaminación del Río Puyo es una vulneración al derecho al agua, al desarrollo y al ambiente sano de las personas que viven en la cuenca. Este problema lleva más de dos décadas y requiere medidas urgentes que contribuyan al saneamiento y manejo integral del río. Aún nadie da respuestas concretas.
La directora de Gestión Ambiental del GAD Municipal, Ingrid Haro, manifestó que se construirán tres plantas de tratamiento y ocho subsistemas para la rehabilitación del río Puyo, a partir de la descontaminación de los esteros aledaños. Este proceso se encuentra en estudios ambientales, según su declaración. El Municipio no ha anunciado la fecha de construcción de las plantas, ni el presupuesto. Además, Haro, hace un llamado a la ciudadanía a seguir los protocolos de permisos de construcción para evitar el descargo de aguas servidas sin tratamiento al río.
El río Puyo pasa de ser un símbolo de identidad amazónica a un espejo de la crisis ambiental. A pesar de los esfuerzos de movimientos y colectivos que buscan salvarlo, el tratamiento de aguas residuales y políticas efectivas para frenar la deforestación y el uso de agroquímicos no se han implementado.
La Defensoría del Pueblo y la Nacionalidad Kichwa de Pastaza (PAKKIRU) mantienen procesos legales por la vulneración de los Derechos de la Naturaleza y junto a esta acción se ha presentado la campaña “Con Karu en la movida el Río Puyo cobra vida”. El Vicariato Apostólico llevará a cabo algunas actividades como charlas y competencias para hacer un llamado a las autoridades a que tomen medidas urgentes.
Diana Chávez, dirigente de Pakkiru, lidera esta campaña y pide a los habitantes de la ciudad que se activen. “El río nos pertenece, es de todos los habitantes de Puyo, de todos los que nadamos cuando sus aguas eran limpias”. Según Chávez, hay un fondo de 30 mil dólares anuales a través de una ordenanza municipal, para el tratamiento de las aguas contaminadas.
Para el alcalde, Germán Flores, existe un presupuesto más elevado para procesos de reforestación y campañas de concientización y asegura que en su administración se está cumpliendo con estas acciones. Según una nota del diario Los Andes, en enero de este año, Flores anunció obras complementarias al Plan Maestro de Alcantarillado para conducir las aguas servidas a plantas de tratamiento y enviarlas limpias a los ríos Puyo, Pindo y Pambay.
La preocupación de la población de Puyo es aún más, pues afecta el turismo. Tras años de promesas incumplidas y obras de alcantarillado que costaron millones en administraciones pasadas. La recuperación total del río Puyo no es inmediata, pero detener las descargas de aguas servidas e integrar a la comunidad en su cuidado continuo son los pasos fundamentales que permitirán su posible su descontaminación.
Por: Emilia Trujillo
Comunicadora Social
